Es que a veces hay palabras que logran sacarme de quicio... un ejemplo para ver si nos entendemos y que seguramente todos alguna vez escuchamos: "sos subjetiva... tenés que ser objetiva".
Yo no sé si soy estupída (cosa que probablemente sea) o simplemente me como los mocos... claro que no soy objetiva... porque soy SUJETO, PERSONA, SER HUMANO que toma sus decisiones y establece su opiniones no sólo influenciada por el contexto en que se mueve sino también (entre otras cosas) por las experiencias que uno vive. Y no nos olvidemos de la presencia de nuestra querida y hermosa forma de crecer tan signada por la forma en que nos crían y nos (de)forman en esas instituciones donde decir lo que uno piensa es ser insolente.
No soy dueña de la verdad, y vos tampoco... Como bien decía mi abuelo "No es como yo digo, pero como vos decís tampoco" (es que era medio terco el nono)... pero creo que ante esta situación es válido.
Sino se cae en el jueguito de que toda está permitido y "yo hago lo que quiero porque tengo derecho"... no!, no es así... porque vos podés hacer y decir lo que quieras, pero todo tiene consecuencias y hay que hacerse cargo. Si no terminamos formando parte de aquello que tanto nos molesta...
ASÍ COMO TODOS SOMOS SUJETOS Y ESTAMOS INFLUENCIADOS POR LO TANTO NO PODEMOS SER OBJETIVOS, TAMBIÉN SOMOS SERES HUMANOS Y COMETEMOS ERRORES.
martes, 20 de febrero de 2007
miércoles, 14 de febrero de 2007
Prendete a la fiesta cabeza!!!!!
Resignada a que el bolsillo no me iba a llevar este año al Cosquín Rock, opté por dejarlo para otro año. Sin embargo me niego a dejar de "festivalear" por el simple hecho de no estar ahí.
Me quedo con mis bandas favoritas y me elijo dos temitas que le ponen pila a estas ganas de haber pasado el finde en la comuna de San Roque.
Cuando podrás amar
No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quieres ver así.
Hay lugar
aunque crea que
esto no da para más,
no importa
que te rías de mí.
Cuando podrás
amar sin tantos complejos
para salir del tedio
destapa algún sueño.
Da para más
que desear el confort
teniendo un control,
no quiero terminar así.
Caminar,
sólo andar buscando
lo que me hace bien,
el lastre vamos a despedir.
Quién nos puede decir
qué es lo correcto,
para salir del tedio
destapa algún sueño.
No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quiero ver así.
Las Pelotas
Y quemás
Decís que me porto como un chico
pero nadie te ama como yo
decís que soy cruel por lo que digo
pero nadie te ama como yo.
Como un borracho necesita un bar
como un preso libertad, te necesito,
como un mendigo un poco de pan
como un ciego imaginar, te necesito.
Y qué más, y qué más, y quemás
por este amor
y qué más, y qué mas, y quemás
Decís que esto no tiene sentido
y qué sentido tiene una canción
si no puede darme lo que pido
bueno, que me sirva de canción.
Y qué más, y qué más, y quemás...
Como un borracho necesita un bar...
Ay si supieras las horas, qué buenas horas
las horas que vi pasar
las horas que vi pasar
Y qué más, y qué más, y quemás...
Los Piojos
Me quedo con mis bandas favoritas y me elijo dos temitas que le ponen pila a estas ganas de haber pasado el finde en la comuna de San Roque.
Cuando podrás amar
No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quieres ver así.
Hay lugar
aunque crea que
esto no da para más,
no importa
que te rías de mí.
Cuando podrás
amar sin tantos complejos
para salir del tedio
destapa algún sueño.
Da para más
que desear el confort
teniendo un control,
no quiero terminar así.
Caminar,
sólo andar buscando
lo que me hace bien,
el lastre vamos a despedir.
Quién nos puede decir
qué es lo correcto,
para salir del tedio
destapa algún sueño.
No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quiero ver así.
Las Pelotas
Y quemás
Decís que me porto como un chico
pero nadie te ama como yo
decís que soy cruel por lo que digo
pero nadie te ama como yo.
Como un borracho necesita un bar
como un preso libertad, te necesito,
como un mendigo un poco de pan
como un ciego imaginar, te necesito.
Y qué más, y qué más, y quemás
por este amor
y qué más, y qué mas, y quemás
Decís que esto no tiene sentido
y qué sentido tiene una canción
si no puede darme lo que pido
bueno, que me sirva de canción.
Y qué más, y qué más, y quemás...
Como un borracho necesita un bar...
Ay si supieras las horas, qué buenas horas
las horas que vi pasar
las horas que vi pasar
Y qué más, y qué más, y quemás...
Los Piojos
martes, 6 de febrero de 2007
Seguro que alguna vez vos jugaste
Hay frases que uno las lee y se quedan con uno. Y empiezan a estar presentes en momentos en que no sabemos como llegan a nuestra mente y se instalan, como anticipándose a las decisiones y dejando su huella.
En el texto de Dolina que sigue, encontre la mía.
Alejandro Dolina
En el texto de Dolina que sigue, encontre la mía.
Los Juegos
(Monologo transcripto del programa radial "La Venganza sera
Terrible!")
Terrible!")
Uds. saben que inventar personajes que hagan carrera en todas las
naciones no es cosa facil... no es cosa facil... Pocos escritores
lo han logrado realmente. E incluso a veces lo logran a esto de
crear un personaje que tenga curso en todas las culturas, en
todas las naciones...a veces lo logran, digo, escritores de
segundo orden. Estoy pensando en Arthur Conan Doyle, un escritor
de segundo orden que ha generado un personaje mundial como es
Sherlock Holmes. Y hoy quiero hablar de otro que tambien lo logro
y que es Sir James Barrie. Tanto lo logro que cuando yo digo Sir
James Barrie nadie - no creo que nadie - recuerde de quien se
trata. Y sin embargo cuando mencione el personaje que el invento,
todos lo van a conocer: Peter Pan. Pero al pobre Barrie le paso lo
que esta muchacha... Margaret Mitchell, la que escribio "Lo que
el viento se llevo". El cine lo devoro.
Y yo creo que todos los muchachos dan en pensar que Peter Pan es
una creacion de Walt Disney. Del mismo modo se piensa de Pinocho
y hasta de Blancanieves y de cosas asi; tal es la fuerza del
cinematografo! Bueno, si quiere que le confiese, no me mataria
por ser el autor del Pinocho. Nunca que me ha conmovido mucho ese
personaje pero otro dia vamos a hablar de eso. [-Es de madera...]
Si creo que es de madera... A la chica Mitchell le paso esto. El
otro dia creo que nos acordabamos de la siguiente circunstancia:
en los creditos de la pelicula "Lo que el viento se llevo" no
figura el nombre del autor de la novela. Nada menos. Nada menos,
caramba! La que invento la historia! Tampoco escribio ninguna
otra cosa. Era una periodista ella; escribio una sola novela, una
extensa novela, una copiosa novela pero nunca mas nada. Gano un
premio con ella: el premio Pulitzer -de todas maneras- que es un
premio a los periodistas. [-Bastante desprestigiado por otra
parte como el periodismo mismo...]. No en el tiempo en que ella
lo gano pero ahora si.
Quien era James Barrie? Y en que epoca lo situamos? Nacio el siglo
pasado, en 1860 en un pueblito muy pobre de Escocia. Era mal
alumno, no se destacaba mucho por nada. Casi nunca abria los
libros... No tenia gran cosa...
Por ahi, ya cuando joven le dio por escribir pero siempre estaba
acomplejado porque creia que lo unico que conocia del mundo era
su minusculo pueblo de Escocia. Entonces escribia con cierto
recelo. Hasta que algunas novelas sentimentales de el empezaron a
tener cierto exito. Y publica por ahi, un libro que se llama "El
peque~o Ministro" hecho alla por 1890-91 y la gente empieza a
conocerlo. Hasta que en 1896 -y esto me interesa a mi- escribe
una conmovedora biografia de su madre, Margaret Oglivy. Este
libro contiene una frase que paso a leer que revela toda la
literatura de Barrie y dice asi:
"El horror de mi infancia era que yo sabia que se acercaba el
tiempo en que deberia renunciar a mis juegos y eso me parecia
intolerable. Entonces resolvi seguir jugando en secreto."
Yo me voy a detener aqui.
Los juegos de Barrie fueron sus libros "El muchacho y David",
"Peter Pan"... y el mas exitoso de todos es "Peter Pan". Pero me
gusta esto: "Entonces resolvi seguir jugando en secreto."
Me detengo aqui y me detengo a recordar a todos los que, como a
Peter Pan o como a Barrie, decidieron seguir jugando en secreto.
Y no es que a uno le moleste crecer. De paso, crecer no es una
actividad relacionada con el tiempo -quiero aclarar- sino con el
espacio. Ser grande no es ser viejo, es otra cosa, muchachos!
Pero siempre he tenido la sorpresa de que el orden establecido y
sus secuaces manifiestos o encubiertos se interesan muchisimo en
que uno abandone la ni~ez para que deje de jugar. Digo, para que
uno abandone esa gravedad de los chicos que juegan... esa
solemnidad... Quiero decir que los chicos que juegan, no juegan
por dinero, ni por obligacion, juegan porque les gusta. Y juegan
al juego que les gusta y con la gente que les gusta y sino, no
juegan. No juegan por codicia y ademas lo hacen seriamente, sin
ese cinismo que viene despues con aquello que suele llamarse
madurez. Yo creo que de ahi quieren sacarnos para convertirnos en
personas resignadas a nuestra suerte, por mediocre que sea esta
suerte. Finalmente hay gentes vulgares que desprecian a los que
siguen jugando, a los que siguen so~ando, a los que siguen
engrandeciendose, no creciendo... Mejor dicho: si creciendo, no
envejeciendo. Quieren que no seamos esa gente que se arriesga en
cada cruce, esa gente que juega fuerte como si cada baraja fuera
la ultima.
Para los que ya no juegan, para los enemigos de Barrie y de Peter
Pan, esto es locura -seguir jugando. Nos convidan a la
resignacion, a la madurez; gente que no soporta a los que -digo-
parados en su propia sombra hacen frente, por ahi, a los miembros
de su propia generacion que los invitan a crecer - dicen: "Vamos!
Tenes que crecer! Y obtener una cuenta bancaria y engordar y
renunciar a los cambios bruscos!"... Y a contraer -como suelo
decir yo- esa medriocre eficacia que se llama madurez. Pero estos
hombres tambien hacen frente a las generaciones mas jovenes que
les reclaman el derecho a no jugar, ser vulgares, a no ser
se~alados finalmente en su vulgaridad. No, yo creo que la vida de
Barrie y de Peter Pan y de los que, en secreto, han resuelto
seguir jugando es muy dura.
Y a que siguen jugando esas personas en secreto, siempre tratando
de que nadie los vea? Cuando las personas serias que manejan este
mundo, los personeros de la razon, del dinero ven al que sigue
jugando lo se~alan con el dedo.
Pero, a que juegan? - se preguntaran ustedes. Y ... algunos
juegos parecen inocentes:
Digo, hay quienes no pisan las baldosas celestes para no matar
angeles y pisan las baldosas rojas, para matar demonios... cuando
nadie los ve.
Hay quienes, por ejemplo, corren carreras en la calle contra
desconocidos y se juegan la vida en llegar a la esquina antes que
ese desconocido y dicen cosas tales como: "Si no llego a la
esquina antes que el conscripto ese que va adelante mio, morire!"
Sucede, a veces, que el conscripto tambien es uno de los que
estan jugando en secreto! Y entonces se producen carreras
tremendas en la que se estan jugando la vida el conscripto y
nuestro amigo! Y nadie lo sabe! Solo ven dos personas apuradas
que transpiran y sufren y tratan de llegar primero a la
esquina... y, mirandose, todos dicen: "A donde iran estos?" y no
saben que se estan jugando la vida!
Pero a veces, digo, esos juegos no son tan inocentes y, a veces,
el juego consiste simplemente en vivir como si todavia no nos
hubiera ocurrido lo mejor. Y ese ya es un juego mas pesado, un
juego que a veces cuesta caro, un juego serio. No como los juegos
cinicos de los que se cubren con apuestas laterales o aquellos
que juegan pero dejan en su bolsillo algun dinero para el
regreso. No!
Me gusta el que se lo juega todo! Y el que lo juega seriamente
como los chicos o con la misma fe poetica que pedia Coleridge
para entender el arte, con esa renuncia a la incredulidad. Ese es
el juego!
Yo que, tambien como Peter Pan, he perdido mi sombra declaro que
pienso seguir jugando... Claro que en secreto... Y el que quiera
seguir jugando va a ser mi amigo. Y el que ya no juegue mas se
ira un cielo personal que tengo yo, un cielo de olvido en donde,
asi como muchos heroes griegos al morir se convertian en
constelaciones, quienes resuelven no jugar mas tambien van a ese
cielo de mis olvidos y se convierten en constelaciones,
constelaciones que tienen nombres... y apellidos. Ay, muchachos!
Que hermosas estrellas brillan en ese cielo de mi olvido!...
Quiero dedicar la charlita de hoy a Barrie, a Peter Pan, a mis
amigos queridos que siguen jugando conmigo este juego hermoso
pero fortisimo de hacer un programa en el que parece que uno hace
chistes...
...Y EN REALIDAD SE ESTA JUGANDO EL ALMA!
naciones no es cosa facil... no es cosa facil... Pocos escritores
lo han logrado realmente. E incluso a veces lo logran a esto de
crear un personaje que tenga curso en todas las culturas, en
todas las naciones...a veces lo logran, digo, escritores de
segundo orden. Estoy pensando en Arthur Conan Doyle, un escritor
de segundo orden que ha generado un personaje mundial como es
Sherlock Holmes. Y hoy quiero hablar de otro que tambien lo logro
y que es Sir James Barrie. Tanto lo logro que cuando yo digo Sir
James Barrie nadie - no creo que nadie - recuerde de quien se
trata. Y sin embargo cuando mencione el personaje que el invento,
todos lo van a conocer: Peter Pan. Pero al pobre Barrie le paso lo
que esta muchacha... Margaret Mitchell, la que escribio "Lo que
el viento se llevo". El cine lo devoro.
Y yo creo que todos los muchachos dan en pensar que Peter Pan es
una creacion de Walt Disney. Del mismo modo se piensa de Pinocho
y hasta de Blancanieves y de cosas asi; tal es la fuerza del
cinematografo! Bueno, si quiere que le confiese, no me mataria
por ser el autor del Pinocho. Nunca que me ha conmovido mucho ese
personaje pero otro dia vamos a hablar de eso. [-Es de madera...]
Si creo que es de madera... A la chica Mitchell le paso esto. El
otro dia creo que nos acordabamos de la siguiente circunstancia:
en los creditos de la pelicula "Lo que el viento se llevo" no
figura el nombre del autor de la novela. Nada menos. Nada menos,
caramba! La que invento la historia! Tampoco escribio ninguna
otra cosa. Era una periodista ella; escribio una sola novela, una
extensa novela, una copiosa novela pero nunca mas nada. Gano un
premio con ella: el premio Pulitzer -de todas maneras- que es un
premio a los periodistas. [-Bastante desprestigiado por otra
parte como el periodismo mismo...]. No en el tiempo en que ella
lo gano pero ahora si.
Quien era James Barrie? Y en que epoca lo situamos? Nacio el siglo
pasado, en 1860 en un pueblito muy pobre de Escocia. Era mal
alumno, no se destacaba mucho por nada. Casi nunca abria los
libros... No tenia gran cosa...
Por ahi, ya cuando joven le dio por escribir pero siempre estaba
acomplejado porque creia que lo unico que conocia del mundo era
su minusculo pueblo de Escocia. Entonces escribia con cierto
recelo. Hasta que algunas novelas sentimentales de el empezaron a
tener cierto exito. Y publica por ahi, un libro que se llama "El
peque~o Ministro" hecho alla por 1890-91 y la gente empieza a
conocerlo. Hasta que en 1896 -y esto me interesa a mi- escribe
una conmovedora biografia de su madre, Margaret Oglivy. Este
libro contiene una frase que paso a leer que revela toda la
literatura de Barrie y dice asi:
"El horror de mi infancia era que yo sabia que se acercaba el
tiempo en que deberia renunciar a mis juegos y eso me parecia
intolerable. Entonces resolvi seguir jugando en secreto."
Yo me voy a detener aqui.
Los juegos de Barrie fueron sus libros "El muchacho y David",
"Peter Pan"... y el mas exitoso de todos es "Peter Pan". Pero me
gusta esto: "Entonces resolvi seguir jugando en secreto."
Me detengo aqui y me detengo a recordar a todos los que, como a
Peter Pan o como a Barrie, decidieron seguir jugando en secreto.
Y no es que a uno le moleste crecer. De paso, crecer no es una
actividad relacionada con el tiempo -quiero aclarar- sino con el
espacio. Ser grande no es ser viejo, es otra cosa, muchachos!
Pero siempre he tenido la sorpresa de que el orden establecido y
sus secuaces manifiestos o encubiertos se interesan muchisimo en
que uno abandone la ni~ez para que deje de jugar. Digo, para que
uno abandone esa gravedad de los chicos que juegan... esa
solemnidad... Quiero decir que los chicos que juegan, no juegan
por dinero, ni por obligacion, juegan porque les gusta. Y juegan
al juego que les gusta y con la gente que les gusta y sino, no
juegan. No juegan por codicia y ademas lo hacen seriamente, sin
ese cinismo que viene despues con aquello que suele llamarse
madurez. Yo creo que de ahi quieren sacarnos para convertirnos en
personas resignadas a nuestra suerte, por mediocre que sea esta
suerte. Finalmente hay gentes vulgares que desprecian a los que
siguen jugando, a los que siguen so~ando, a los que siguen
engrandeciendose, no creciendo... Mejor dicho: si creciendo, no
envejeciendo. Quieren que no seamos esa gente que se arriesga en
cada cruce, esa gente que juega fuerte como si cada baraja fuera
la ultima.
Para los que ya no juegan, para los enemigos de Barrie y de Peter
Pan, esto es locura -seguir jugando. Nos convidan a la
resignacion, a la madurez; gente que no soporta a los que -digo-
parados en su propia sombra hacen frente, por ahi, a los miembros
de su propia generacion que los invitan a crecer - dicen: "Vamos!
Tenes que crecer! Y obtener una cuenta bancaria y engordar y
renunciar a los cambios bruscos!"... Y a contraer -como suelo
decir yo- esa medriocre eficacia que se llama madurez. Pero estos
hombres tambien hacen frente a las generaciones mas jovenes que
les reclaman el derecho a no jugar, ser vulgares, a no ser
se~alados finalmente en su vulgaridad. No, yo creo que la vida de
Barrie y de Peter Pan y de los que, en secreto, han resuelto
seguir jugando es muy dura.
Y a que siguen jugando esas personas en secreto, siempre tratando
de que nadie los vea? Cuando las personas serias que manejan este
mundo, los personeros de la razon, del dinero ven al que sigue
jugando lo se~alan con el dedo.
Pero, a que juegan? - se preguntaran ustedes. Y ... algunos
juegos parecen inocentes:
Digo, hay quienes no pisan las baldosas celestes para no matar
angeles y pisan las baldosas rojas, para matar demonios... cuando
nadie los ve.
Hay quienes, por ejemplo, corren carreras en la calle contra
desconocidos y se juegan la vida en llegar a la esquina antes que
ese desconocido y dicen cosas tales como: "Si no llego a la
esquina antes que el conscripto ese que va adelante mio, morire!"
Sucede, a veces, que el conscripto tambien es uno de los que
estan jugando en secreto! Y entonces se producen carreras
tremendas en la que se estan jugando la vida el conscripto y
nuestro amigo! Y nadie lo sabe! Solo ven dos personas apuradas
que transpiran y sufren y tratan de llegar primero a la
esquina... y, mirandose, todos dicen: "A donde iran estos?" y no
saben que se estan jugando la vida!
Pero a veces, digo, esos juegos no son tan inocentes y, a veces,
el juego consiste simplemente en vivir como si todavia no nos
hubiera ocurrido lo mejor. Y ese ya es un juego mas pesado, un
juego que a veces cuesta caro, un juego serio. No como los juegos
cinicos de los que se cubren con apuestas laterales o aquellos
que juegan pero dejan en su bolsillo algun dinero para el
regreso. No!
Me gusta el que se lo juega todo! Y el que lo juega seriamente
como los chicos o con la misma fe poetica que pedia Coleridge
para entender el arte, con esa renuncia a la incredulidad. Ese es
el juego!
Yo que, tambien como Peter Pan, he perdido mi sombra declaro que
pienso seguir jugando... Claro que en secreto... Y el que quiera
seguir jugando va a ser mi amigo. Y el que ya no juegue mas se
ira un cielo personal que tengo yo, un cielo de olvido en donde,
asi como muchos heroes griegos al morir se convertian en
constelaciones, quienes resuelven no jugar mas tambien van a ese
cielo de mis olvidos y se convierten en constelaciones,
constelaciones que tienen nombres... y apellidos. Ay, muchachos!
Que hermosas estrellas brillan en ese cielo de mi olvido!...
Quiero dedicar la charlita de hoy a Barrie, a Peter Pan, a mis
amigos queridos que siguen jugando conmigo este juego hermoso
pero fortisimo de hacer un programa en el que parece que uno hace
chistes...
...Y EN REALIDAD SE ESTA JUGANDO EL ALMA!
Alejandro Dolina
martes, 30 de enero de 2007
No se te ocurra
"No se te ocurra morder ese cable"
"No se te ocurra robarte esa naranja"
"Que ni se te ocurra agarrar mis zapatillas"
Ufff... innumerables cantidad de frases con el "no se te ocurra" se me cruzan cuando miro a mi perro. Llegó hace casi cuatro años a mi casa, en realidad lo traje yo de la casa de una amiga...
Llegar, llegó. Y después fue todo caos: rompía todo, comía todo, robaba todo lo que encontrara para esconderlo debajo de mi cama.
Lloraba de noche y de día - Todavía lo hace, a veces cuando se pone en maricarmencita- y es insoportablemente denso cuando llega alguien. Visitas en casa nunca, porque salta, juega y trae las cosas más insospechadas ante la vista de quienes pasan a tomar unos mates.
Empezó a dormir conmingo de chiquito y ya de grande no se le fue la maña. Parece que el lugar donde el se siente seguro es aquel donde yo me encuentre, y la verdad es que a veces es dificíl, sobretodo porque a pesar de que en mi casa siempre hubo animales este es el que verdaderamente me robo el corazón.
Amo sentarme a comer naranjas y que el se haga el disimulado y me mire con cara de indigente para que le regale algún que otro gajito. O sentarme en la vereda mientras él corre en el baldío de enfrente. Sentirme feliz de llegar a casa, porque él me siente subiendo als escaleras y apenas abro la puerta ya está ahí para ladrar y mover su cola dándome la bienvenida.
Membrillo, mi perro, está internado. Tuvo una oclusión intestinal y lo operaron y la verdad es que no se encuentra muy bien, y no puedo explicar lo mal que me hace verlo así. Hace tres días que está internado y desde el momento en que lo dejé no paro de extrañarlo. No me dejan verlo porque se pone muy nervioso, así que será cuestión de esperar que este fin de semana lo traigan de nuevo a casa para que ande con su pelota roja y su mickey deshilachado que seguro lo extrañan igual que yo.
Memo... no se te ocurra irte y no volver.
lunes, 22 de enero de 2007
Y es una puñalada
Si volvieran los dragones
Si la angustia no tuviera tantos meses,
si pudiera huir de esta ciudad,
si el milagro de los panes y los peces
consiguiera darnos de cenar.
Si tuvieran corazón las autopistas,
si alguien me esperara en la estación,
si bajaran de la luna los artistas,
si acabara bien esta canción.
Si aprendiéramos a amar como animales,
si quedara tiempo que perder,
si bailaran rock and roll los generales,
si cantara el gallo rojo del amanecer.
Y los sentidos olvidaran la razón.
Y las golondrinas
supieran volver
a hacer su nido cada otoño en el reloj
de las oficinas.
Si el huracán del porvenir
arrasara las fronteras
rotas las banderas por la pasión,
si reinara en el dos mil
la imaginación.
Si el silencio cotizaran más que el oro,
si encontrara hotel en Shangri-la,
si la muerte hiciera mutis por el foro,
si pudiera yo quererte hasta el final.
Y naufragar
en la isla del tesoro,
si los mercenarios de la soledad
incendiaran con un blues
todo el cono sur.
Si en los escombros de la revolución
creciera el árbol verde del placer,
y las catedrales se cansaran de ser
ruinas del fracaso de Dios.
Si volvieran los dragones a poblar las avenidas
de un planeta que se suicida.
Si volvieran los dragones...
Si volvieran los dragones, Robin Hood,
las amazonas, Marco Polo, Nosferatu, Garcilaso,
Casanova, Buster Keaton, Mata Hari, Don Quijote,
Macedonio, Moby Dick, Los Bucaneros,
Nostradamus, Celedonio, Sargent Pepper,
Goyeneche, Sitting Bull, La violetera,
Janis Joplin, Doctor Jekyll, D'Artagnan,
la primavera, el Cantar de los Cantares, Greta Garbo,
el Tempranillo, Babilonia, Julio Verne, Camarón,
los conventillos, Gulliver, Sierra Maestra, Bonny and Clyde,
La Magdalena, Camelot, los alquimistas,
Atahualpa, Bonavena, la tetona de Fellini, Bakunín,
las ilusiones, Espartaco, Mesalina, las cigüeñas, los bufones,
si volvieran los dragones.
Si la angustia no tuviera tantos meses,
si pudiera huir de esta ciudad,
si el milagro de los panes y los peces
consiguiera darnos de cenar.
Si tuvieran corazón las autopistas,
si alguien me esperara en la estación,
si bajaran de la luna los artistas,
si acabara bien esta canción.
Si aprendiéramos a amar como animales,
si quedara tiempo que perder,
si bailaran rock and roll los generales,
si cantara el gallo rojo del amanecer.
Y los sentidos olvidaran la razón.
Y las golondrinas
supieran volver
a hacer su nido cada otoño en el reloj
de las oficinas.
Si el huracán del porvenir
arrasara las fronteras
rotas las banderas por la pasión,
si reinara en el dos mil
la imaginación.
Si el silencio cotizaran más que el oro,
si encontrara hotel en Shangri-la,
si la muerte hiciera mutis por el foro,
si pudiera yo quererte hasta el final.
Y naufragar
en la isla del tesoro,
si los mercenarios de la soledad
incendiaran con un blues
todo el cono sur.
Si en los escombros de la revolución
creciera el árbol verde del placer,
y las catedrales se cansaran de ser
ruinas del fracaso de Dios.
Si volvieran los dragones a poblar las avenidas
de un planeta que se suicida.
Si volvieran los dragones...
Si volvieran los dragones, Robin Hood,
las amazonas, Marco Polo, Nosferatu, Garcilaso,
Casanova, Buster Keaton, Mata Hari, Don Quijote,
Macedonio, Moby Dick, Los Bucaneros,
Nostradamus, Celedonio, Sargent Pepper,
Goyeneche, Sitting Bull, La violetera,
Janis Joplin, Doctor Jekyll, D'Artagnan,
la primavera, el Cantar de los Cantares, Greta Garbo,
el Tempranillo, Babilonia, Julio Verne, Camarón,
los conventillos, Gulliver, Sierra Maestra, Bonny and Clyde,
La Magdalena, Camelot, los alquimistas,
Atahualpa, Bonavena, la tetona de Fellini, Bakunín,
las ilusiones, Espartaco, Mesalina, las cigüeñas, los bufones,
si volvieran los dragones.
Sabina y Páez
viernes, 19 de enero de 2007
Tiempos modernos los que corren
Pueblo chico, infierno grande;
Pueblo grande, ciudad chica;
Un puñado de edificios y gente conocida.
Todas bien podrían definir la ciudad en la que nací y me críe, Río Cuarto. Esta ciudad que alunos osados denominan "El imperio cordobés", aunque bien sabemos que no lo es.
Una plaza principal donde la calesita y el trensito que da vuelta la plaza eran la salida del domingo, después de que nos bañaran y nos pusieran a mi y a mi hermana "la ropita de salir". Esa salida que si teníamos suerte y nos portábamos bien se extendía por el centro que ocupa seis cuadras para cada lado de los puntos cardinales de la plaza.
Las golondrinas, la calesita, el trencito y hasta esos pinos altos y eternos todavía reciben los chicos de esta ciudad. Aunque también reciben visitas que muchas veces pasan desapercibidas.
Y sí, así es cuando "te faltan caramelos en el frasco"... pasas desapercibido, aunque nadie sepa que dentro de tu bendita locura orquestas los sonidos de esta "ciudad" y que podrías reconocer cada una de las palomas que duermen con vos en la calesita a la noche cuando la ciudad ya descansa de las luces.
Locuras y personajes parecen dos ingredientes de una receta perfecta. Sin uno no estaría el otro, y todas als ciudades tienen su "loco".
Mi ciudad no sé queda atrás, aunque muchas veces ni siquiera note la presencia de estos locos lindos... es que son tiempos modernos lo que corren y en la practicidad del ser cotidiano "que no tengas los patitos en fila" es algo que hay que ocultar y en lo posible ignorar; sin embargo yo noto que están ahí... y hasta me preocupo cuando no los veo.
Está Jesús, mezcla rara de penúltimo linyera -como reza el tango- y del hijo del omnipresente todopoderoso. Con su eterno e inseparable saco de pana marrón clarito, sus largos pelos mugrientos y su bolsita con sus pertenencias.
Cuando alguien le pregunta:
- Quién sos?
Él responde:
- Soy Jesús, el hijo de dios.
Y después de responderte se aleja, molesto de que dudes de su idéntidad.
El fanático del "Rojo" es un personaje interesante y muy entrañable. En su bicileta roja -por supuesto- deámbula por la ciudad relatando partidos en los que él mismo es protagonista:
- La tiene Mariano moreno, la hinchada del rojo está que explota (olé olé olé olé, rojo! rojo!), va a rematar...
Y repitiendo siempre lo mismo se alegrá cuando alguien victorea al rojo.
Yo no sé si alguien realmente valore la importancia de los iluminados que parecen volar cuando a todos los demás nos cortaron las alas. Sin embargo para mí son tan importantes como la calesita, el trensito o la plaza misma.
Pueblo grande, ciudad chica;
Un puñado de edificios y gente conocida.
Todas bien podrían definir la ciudad en la que nací y me críe, Río Cuarto. Esta ciudad que alunos osados denominan "El imperio cordobés", aunque bien sabemos que no lo es.
Una plaza principal donde la calesita y el trensito que da vuelta la plaza eran la salida del domingo, después de que nos bañaran y nos pusieran a mi y a mi hermana "la ropita de salir". Esa salida que si teníamos suerte y nos portábamos bien se extendía por el centro que ocupa seis cuadras para cada lado de los puntos cardinales de la plaza.
Las golondrinas, la calesita, el trencito y hasta esos pinos altos y eternos todavía reciben los chicos de esta ciudad. Aunque también reciben visitas que muchas veces pasan desapercibidas.
Y sí, así es cuando "te faltan caramelos en el frasco"... pasas desapercibido, aunque nadie sepa que dentro de tu bendita locura orquestas los sonidos de esta "ciudad" y que podrías reconocer cada una de las palomas que duermen con vos en la calesita a la noche cuando la ciudad ya descansa de las luces.
Locuras y personajes parecen dos ingredientes de una receta perfecta. Sin uno no estaría el otro, y todas als ciudades tienen su "loco".
Mi ciudad no sé queda atrás, aunque muchas veces ni siquiera note la presencia de estos locos lindos... es que son tiempos modernos lo que corren y en la practicidad del ser cotidiano "que no tengas los patitos en fila" es algo que hay que ocultar y en lo posible ignorar; sin embargo yo noto que están ahí... y hasta me preocupo cuando no los veo.
Está Jesús, mezcla rara de penúltimo linyera -como reza el tango- y del hijo del omnipresente todopoderoso. Con su eterno e inseparable saco de pana marrón clarito, sus largos pelos mugrientos y su bolsita con sus pertenencias.
Cuando alguien le pregunta:
- Quién sos?
Él responde:
- Soy Jesús, el hijo de dios.
Y después de responderte se aleja, molesto de que dudes de su idéntidad.
El fanático del "Rojo" es un personaje interesante y muy entrañable. En su bicileta roja -por supuesto- deámbula por la ciudad relatando partidos en los que él mismo es protagonista:
- La tiene Mariano moreno, la hinchada del rojo está que explota (olé olé olé olé, rojo! rojo!), va a rematar...
Y repitiendo siempre lo mismo se alegrá cuando alguien victorea al rojo.
Yo no sé si alguien realmente valore la importancia de los iluminados que parecen volar cuando a todos los demás nos cortaron las alas. Sin embargo para mí son tan importantes como la calesita, el trensito o la plaza misma.
miércoles, 17 de enero de 2007
Tengo cuatro personalidades... o más...
8
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es la aglomeración de las que me rodean que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!.
¡Imposible saber cuál es la verdad!.
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo -me pregunto- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarce, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embar5go, para enfermarme de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los replieges más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de todas especies, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de los demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reir a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiendome un paseíto al cementerio. Ni bien aquella desee que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, esta se emepña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.
Oliverio Girondo
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es la aglomeración de las que me rodean que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!.
¡Imposible saber cuál es la verdad!.
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo -me pregunto- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarce, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embar5go, para enfermarme de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los replieges más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de todas especies, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de los demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reir a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiendome un paseíto al cementerio. Ni bien aquella desee que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, esta se emepña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.
Oliverio Girondo
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