domingo, 28 de diciembre de 2008
Myself
¿Qué nos ocurre cuando miramos al vacío y quedamos en silencio?
Es el tiempo de la vida, quizás en esos momentos pensamos en algo que nos está preocupando, o simplemente pensamos en aquellos que normalmente no podemos pensar porque estamos muy ocupados pensando otras cosas.
¿Vendrán ideas maravillosas en esos momentos? la verdad no sé, casi siempre me olvido de lo que estaba pensando después de que me llamen la atención y me digan "cerra la boca que se te entran las moscas" y ahí caigo en cuenta que estoy en el limbo, en una especie de paraíso perdido.
Mi vieja dice que esas cosas son de despistada, que si ocupara un poquito mejor mi tiempo, no tendría lugar el quedarme papando moscas, sin embargo a mí no me molesta en lo más mínimo y es casi una parte inherente de mí. Si escucho música, me aíslo... si miro tele, me cuelgo... si hay una conversación que no me interesa me escapo. Ahora bien, que pasa en esos momentos?... NO SÉ!...
viernes, 26 de diciembre de 2008
Voltereta
Sin embargo vuelvo, vuelvo siempre a este lugar que más de un millón deveces pensé en cerrar y no puedo, siento como una especie de pedacito de mi alma que vive aquí dentro. Supo ser mi lugar de expresión, el lugar donde pude ser yo, algo tan importante como el saber que acá puedo GRITAR!!!!, o simplemente escribir, y golpetear teclas con dedos temborosos y largos...
Hay cosas que me salvan, como mi perro Membrillo que cada vez amo más, o la música... canciones especiale para momentos especiales. La sucesión de notas musicales producen en mí efectos de lo más variados... bien dicen que la música calma las bestias.
Llega fin de año y a mí no me queda más que decir....
2009, te estoy esperando..
viernes, 31 de agosto de 2007
Azul
Cuando me siento azul
el mundo se rompe bajo mis pies, se desgrana y
ayudándolo, quisiera explotarlo y reventar.
No siento otra cosa que bronca
que me destroza las tripas, y me carcome el alma.
Entonces me pongo la pava
Y me tomo unos mates... y espero.
Espero a que se me pase la bronca,
espero a que se disipe la niebla
y me sueno los dedos con nerviosismo
sacándole mentiras,
o me torturo las uñas con dientes afilados
casi puntiagudos.
Simplemente porque me siento terriblemente azul.
En esos días,
en que mi vida y la de los demás me agobia,
y me siento estéril de todo sentimiento
donde el querer y el odiar simplemente no tienen cabida,
me invade una nostalgia que me tortura
que me oprime el pecho,
y la sensación de agujas en los pies no se va,
y la existencia me parece un grafitti que alguien
cualquiera se olvidó en la pared...
A manotazos de ahogado me escapo,
Y me cruzo a la plaza al frente de mi casa y llevo a memito,
y puteo a todo el que pasa en voz baja,
para que no me escuche, por cobarde lo dejo escapar entre dientes
solamente para mí:
"Como te bajaría los dientes hijo de puta"
"Pero hacete el canchero en tu casa pelotudo!!!".
Pasa el tiempo mientras hilo palabras malsonantes
que en estos momentos son música para mis oídos.
Terrible combinación, casi explosiva la de la tristeza y la ira,
es casi una ecuación donde el resultado siempre, siempre
es la miseria humana.
Hoy me siento azul...
Es de hace un tiempo. Sin embargo, hoy me levanté así...
lunes, 6 de agosto de 2007
Cayendo en espiral

Hace frío, sin embargo esta mañana salió el solcito calentando el 06 de agosto. Ya me cansó esto de andar emponchada hasta los pies... tengo ganas de que llegue el verano.
Me voy a poner la pava y miro de reojo esos apuntes que me guiñan el ojo... "mesoamérica esperame un ratito más", y así esquivo Prehistoria y arqueología con todas sus benditas teorías que piropean para que me acerque y con cariño analice sus hojitas manchadas.
Sin embargo, a pesar de todo mi cabeza está diez millones de años luz de ahí... está en la veterinaria, al lado de Memo mi perro que está internado. Le está haciendo compañía, porque sé que no le gusta quedarse a oscuras, y que odia dormir en cualquier otro lugar que no sea mi cama. Ojalá mañana a la tarde me lo pueda traer, porque hace horitas que no está y ya lo extraño horrores.
Hoy voy a dormir con su mickey deshilachado en los pies de la cama, pero el dueño no está... quién me va a hacer compañía?
Entonces a pesar de los calambres en el alma (solamente una persona que ama su mascota sabe lo que se siente el verla enferma), trato de concentrarme en Teotihuacán, y los Toltecas, y su sistema económico.
Lo terrible de la angustia es que oprime el pecho, y da esa sensación de estar aletargada... como si uno fuera testigo de lo que realmente le pasa y la historia fuera contada en tercera persona: "Daniela está triste porque membrillo está enfermo". Y esa sensación de lejanía, inevitablemente me lleva a pensar en ese razonamiento deductivo de "A + B -> C"... no sé porqué, pero como si "angustiada más sentirse ajena, entonces deprimida", aunque las tres cosas parezcan similares y en realidad no lo son. O como sí este posteo tuviera algo que ver con el hecho de que estoy triste, de que mi perro está internado y de que yo tenía ganas de hablar pero no decir nada.
Quizás las palabras sobran, o en todo caso no sirven, porque lo que realmente pasa no alcanza con letras tejidas para formar frases... o quizás, simplemente se cae en espiral y las palabras están ausentes.
Te extraño memito de mi alma!!!!
miércoles, 18 de julio de 2007
Poesía en el bondi
Cuando en el 2005 me estaba decidiendo por abandonar la carrera de ciencias políticas, para empezar a estudiar profesorado de historia, uno de esos días en que la incertidumbre era el único camino seguro y parecía que había que ser pragmático y dejar de lado las ilusiones, leí en el cole de la línea 13 que hasta el día de hoy me sigue llevando a la facu, un poema de un autor riocuartense que me encanto.
Se los dejo, ojalá les guste tanto como a mí.
Ninguna mujer guarda sus labios en invierno
Un tipo esta mañana entró en un café,
tomo un cortado y se pegó un tiro.
Fín del poema.
Dicen los vecinos que nunca hizo nada,
él dijo que no entendió nunca nada,
aúnque tal vez haya entendido demasiado.
Sus amigos no entienden, ahora, nada.
Pero saben que a veces lloraba a través de los vidrios,
que lo alegraban desde las caras de perro hasta
la vulgaridad del hombre todas las verdades,
pero lo mataban las cejas mojadas
de un viejo llovido por el invierno en vida.
las cárceles,
el agua hervida en el mate,
todas las mentiras menos la inocencia de los gatos.
Dicen que hace rato buscaba en los placares,
unos labios de mujer o un arma
para quemar el frío que le andaba en la espalda dicen.
John dos pesos
Nunca supe el verdadero nombre del autor, se que sacó un par de libros con ese seudónimo, pero no se encuentran fácilmente.
lunes, 18 de junio de 2007
Lo digo yo de mí...
La intención es el que tenga ganas lo haga. Acá va lo mío, son ocho cosas que hablan de uno.
1) Amo la música, es una especie de refugio para mí y algo indispensable en mi vida. Cuando no escucho música, canto (muy mal de por cierto), en ocasiones estoy cantando en voz alta y no me doy cuenta hasta que paso verguenza. No sé de donde nace este amor por la música, nadie en mi casa es "adicto"...
2) Me visto siempre hecha un desastre, y muchas veces soy el blanco de las risas. Es que para mí todos los colores se combinan, y sino no importa. En estos días lo que importa es estar abrigada y cómoda, lo demás se lo dejo a las personas que le interesa.
3) No puedo dejar un libro a la mitad... jamás!, tengo que ver como termina, sea de lo que sea, si lo empezé lo tengo que terminar. Por esto muchas veces paso horas leyendo sin darme cuenta.
4) Amo mi perro Membrillo a un punto tal de anteponerlo sobre personas, es decir. Si por casualidad mi vieja llegara a cumplir alguna vez su amenaza de echarlo obviamente me iría con él. Amo su cara de idiota y la cara de indigente que pone cuando estoy comiendo algo para que le convide.
5) Siempre tengo conmigo algún cuaderno, porque me encanta anotar frases que escucho, o canciones que me tocan el alma. Llevo nueve ya, y es una costumbre que tengo de chica.
6) Colecciono muchas cosas... chistes de Bazzooka, boletos del colectivo, las entradas de los recitales a los que voy y afiches de las bandas que me gustan que vienen a mi ciudad. Tengo pocas porquerías guardadas pero muy importantes.
7) Me molesta la desigualdad, y la falta de respeto, por lo general suelo reaccionar muy mal y calentarme con cosas pelotudas a las que nadie le da bola, pero que logran despertar en mí una especie de sangre criminal.
8) Soy distraída a punto tal, de no recordar cosas que hice hace segundos atrás. Despistada por naturaleza.
En fin... nada más. No se me ocurre otra cosa.
Besotes impares y sin sal!
jueves, 7 de junio de 2007
El color del miedo
Ese miedo a tener miedo, la necesidad de una valentía y un coraje constante para no caer en esa parálisis; lo terrible de esto es que no sólo tenemos miedo de tener miedo, sino que también tenemos miedo de no tener miedo... siendo casi una característica ineludible del hombre.
En fin... yo a lo emocional le pongo colores... azul a la tristeza, rojo a la furia, por lo que agarré el marcador amarillo (bien podría haber agarrado el naranja) y marqué "el miedo a tener miedo", porque para mí es amarillo.
Tan amarrillo como la pálidez de un rostro ante una situación terrorífica.
El virus del miedo
Lo amaban, ni más ni menos,
y se sacaba cada mañana
las espinas del sueño.
Juraba y maldecía
y se enredaba en la alambrada
de la mansa rutina.
Vivía como tú o como yo.
Los viernes por la noche
iba a buscar a su amor.
Fumaba tranquilo,
planeaba la semana
y ella le arrancaba el cigarro
y lo besaba.
Y un día lo mordió el virus el miedo.
Entendió que las mujeres
nunca tienen dueño.
Y temió que ella marchase,
que se agotase el manantial
sin un por qué.
Venció el miedo y faltó a la última cita,
no descolgó el teléfono
que aullaba en la mesilla.
Y el temor a la derrota
lo agarrotó como un calambre,
sin un por qué.
Duro, intenso y precario...
Se enfrentaba cada día
al oleaje en el trabajo.
Y una mañana la cobardía
lo paralizó en la puerta
y no entró a la oficina.
Volvía a despertar
y empezaba el periódico
como tantos -por detrás.
Vio y sintió la noche
del planeta y su desastre,
tuvo miedo y decidió
no salir a la calle.
Y ahí lo tienes encerrado en casa,
temblando como un niño,
sellando las ventanas,
para no ver, ni escuchar,
sentir, notar la vida estallando fuera.
Por miedo a sentir miedo
fue a la cama,
como una oruga se escondió
y envuelto entre las mantas
se durmió,
hizo humo el sueño
y se olvidó del mundo
por miedo a despertar.
Aún sigue dormido.
Pasaron los inviernos
y aún sigue escondido,
esperando que tu abrazo
le inocule la vacuna
y elimine el virus del miedo
y su locura.
Ismael Serrano
